
¿A dónde va el amor?
¿A dónde va el amor, cuando la distancia nos separa?
¿A dónde va tu risa que ya no puedo escuchar?
¿A dónde se va el brillo de tus ojos que no me pueden ya mirar?
¿A dónde se va el calor de tus manos que no puedo acariciar?
¿A dónde, dime Dios, escondes la alegría de mi niño que ya no está?
Volaste de mi lado en un precioso día de sol,
El cielo abrió sus puertas y fue al encuentro de mi precioso ángel de luz.
Mi ángel, aquel que me rescato de mi misma tantas veces,
Mi ángel que nunca pronuncio palabras humanas, sino el idioma del corazón.
Mi ángel fue más que un niño, fue mi guía y protección,
Ahora descansa, en los brazos de mi Dios.
Pero, y ahora… ¿Qué hago yo con este amor?
¿Qué hago con este corazón rebosante que dejaste de tu alegría?
Dime quien, por favor, necesita de tu amor.
Comprendí desde el primer día en que comenzó tu dolor,
Que la muerte seria compañera, amiga y consejera de mi vida
Acepte el regalo de existir el día a día, de gozar de tu compañía.
Aprendí que morir es solo dejar este cuerpo aquí en la tierra,
Y atesore cada momento de tu vida, grabe en mi mente cada gesto,
Cada mirada, cada sonrisa.
La vida eterna, mi niño, es no olvidar los lazos del amor,
Tener la certeza de que somos triunfadores frente al olvido,
Que en el caminar por el sendero de esta vida es amar y nada más.
¿Y a donde va este amor, ahora que esta distancia nos separa?
Tu amor está conmigo, en cada sonrisa de un niño,
En cada suspiro de alivio que sale de mi alma,
Cada vez que amanece y la luz del día me entibia,
Cada vez que la noche llega y las estrellas me acompañan.
Ahí está tu amor, ahí está mi amor que es uno solo
Allí estará mi sonrisa y mi mirada, cuando vea el cielo y diga:
Gracias Dios mío por haberme abierto una ventana,
Y dejar escapar del cielo, a mi ángel,
Para que me bese cada mañana.
La Galletita
En memoria de mi amado hijo, Nicolás Ariel.
¿A dónde va el amor, cuando la distancia nos separa?
¿A dónde va tu risa que ya no puedo escuchar?
¿A dónde se va el brillo de tus ojos que no me pueden ya mirar?
¿A dónde se va el calor de tus manos que no puedo acariciar?
¿A dónde, dime Dios, escondes la alegría de mi niño que ya no está?
Volaste de mi lado en un precioso día de sol,
El cielo abrió sus puertas y fue al encuentro de mi precioso ángel de luz.
Mi ángel, aquel que me rescato de mi misma tantas veces,
Mi ángel que nunca pronuncio palabras humanas, sino el idioma del corazón.
Mi ángel fue más que un niño, fue mi guía y protección,
Ahora descansa, en los brazos de mi Dios.
Pero, y ahora… ¿Qué hago yo con este amor?
¿Qué hago con este corazón rebosante que dejaste de tu alegría?
Dime quien, por favor, necesita de tu amor.
Comprendí desde el primer día en que comenzó tu dolor,
Que la muerte seria compañera, amiga y consejera de mi vida
Acepte el regalo de existir el día a día, de gozar de tu compañía.
Aprendí que morir es solo dejar este cuerpo aquí en la tierra,
Y atesore cada momento de tu vida, grabe en mi mente cada gesto,
Cada mirada, cada sonrisa.
La vida eterna, mi niño, es no olvidar los lazos del amor,
Tener la certeza de que somos triunfadores frente al olvido,
Que en el caminar por el sendero de esta vida es amar y nada más.
¿Y a donde va este amor, ahora que esta distancia nos separa?
Tu amor está conmigo, en cada sonrisa de un niño,
En cada suspiro de alivio que sale de mi alma,
Cada vez que amanece y la luz del día me entibia,
Cada vez que la noche llega y las estrellas me acompañan.
Ahí está tu amor, ahí está mi amor que es uno solo
Allí estará mi sonrisa y mi mirada, cuando vea el cielo y diga:
Gracias Dios mío por haberme abierto una ventana,
Y dejar escapar del cielo, a mi ángel,
Para que me bese cada mañana.
La Galletita
En memoria de mi amado hijo, Nicolás Ariel.

1 comentarios:
La_GaLLeTiTa solo dar gracias a dios por haber permitido q tubieras angel a tu lado ,nnicolas estara siempre en tu corazon un abrazo n_